Vamos a la playa, oh, o-o-o-oh

Vamos a la playa, oh, o-o-o-oh. Vamos a la playa. La bomba estalló. Fue el tormentone del verano de 1983 en Italia. El tema del dúo Righeira, portaestandarte de la música disco en la península, había conquistado las radios (un tormentone es un texto corto, fácil de recordar, que se repite constantemente y que genera una aceptación emocional que puede durar semanas).
El verano ha servido para crear conceptos que han marcado la vida política italiana. Un governo balneare (gobierno de verano) es uno de poca duración, dirigido la mayoría de las veces por un «técnico» y no por un político. Por coincidencia, su mandato arrancaba en junio (inicio del verano) y guiaba a la nación hasta noviembre o diciembre, fecha en la que se realizaban elecciones. Es decir: no nos compliquemos en verano, dejemos todo para el frío invierno.
Un ejemplo de governo balneare es el de Giovanni Leone (entre julio y diciembre de 1963). No fue el único. Entre junio de 1968 y diciembre de ese año repitió el plato. Y han seguido otros más. Leone, alto dirigente de la democracia cristiana, fue elegido años después presidente de la República (1971-1978).
Italia es una república parlamentaria. Los roles del jefe de Estado y jefe de Gobierno están definidos en la Constitución. Terminada la Segunda Guerra Mundial, mediante un referéndum, se eligió a la república en lugar de continuar con la monarquía (1946). La familia real Savoia abandonó el país y comenzó la Primera República (la Segunda comenzó a inicios de los 90, luego de tangentopoli —un escándalo de sobornos e intercambio de favores que aniquiló a los partidos que habían gobernado durante casi 50 años—, la caída del muro de Berlín a finales de los 80 y la aparición en política del multimillonario Silvio Berlusconi, propietario del AC Milan).
¿Hemos tenido «gobiernos de verano» en Perú? Pareciera que sí. José Jerí asumió el cargo de presidente en octubre del año pasado (el invierno nos dejaba y el clima empezaba a cambiar) y fue censurado en febrero (pleno verano): 4 meses. Acto seguido, José María Balcázar tomó la posta (gobernará 5 meses). Retrocedamos un poco. Francisco Sagasti llegó en noviembre de 2020 y partió en julio del año siguiente (8 meses). Manuel Merino fue un veranillo de otoño en noviembre (5 días).
En Perú no han existido gobiernos de tipo parlamentario. En realidad, seguimos un modelo presidencial al que se le han agregado elementos de control tomados del parlamentarismo (presidencialismo atenuado). Adoptar uno —algunos han susurrado que sería lo más apropiado— iría en contra de nuestra historia constitucional. El tormentone de Righeira llegó por aquí en el verano de 1984. La Herradura y Redondos tenían arena. No vayamos a terminar como dice su estribillo más conocido. Vamos a la playa, oh, oh. Vamos a la playa. La bomba estalló.
Por Arturo Ferrari, gerente de Comunicaciones del Estudio Muñiz.
Publicado en la revista Columnas del estudio edición n°224.

